Canada. Viajar con la casa a cuestas

Viajar a Canada… una aventura más que recomendable.

Era mi segundo viaje a Canadá pero esta vez en verano (muy de agradecer), costa Este y viajando en autocaravana por los parques naturales.    Canada. La caravana

La aventura de viajar comienza en el mismo momento en que se elige el destino y se empieza a planificar la experiencia. En los viajes se tiene la oportunidad de conocer otras costumbres, otras formas de vida, bonitos paisajes, vida salvaje, pero sobre todo, los viajes nos permiten conocernos y revisar nuestra creencias, comportamientos y costumbres.

Llevamos estas ideas a cuestas  y son las que nos permiten captar las diferencias, y si aprendemos a no juzgarlas disfrutaremos del viaje.

En este viaje a Canada el primer choque cultural al que nos enfrentamos  llegó mientras lo planificábamos y pensamos en lo que haríamos al finalizar el día, cuando ya aparcaramos la caravana en el camping después de un largo día viendo maravillosos paisajes y dijeramos aquello de, “nos vamos al bar y nos tomamos algo”…. ¡NO!!!! ¡No hay bar!. El concepto bar tal y como lo conocemos en España no existe allí. Sería impensable un camping en España con más de 1000 plazas para autorcaravanas, ¡lleno!, es decir, 2000 personas como poco y sin un bar!!!!

El lago Louise en Banff, Canada es una de tantas maravillas

Es otra forma de vida… y es tan estupenda como la nuestra. Pero por suerte esto lo supimos con tiempo suficiente y las latas de cerveza ya las llevábamos en la caravana por lo que nunca faltó la cañita para acabar el día.

Sobre las montañas rocosas poco puedo añadir a tanto como hay escrito en muchas guías. Es una maravilla de la naturaleza y uno se siente como viajando entre postales.

Y no puedes evitar sentir un poco de envidia, y no por el paisaje, sino por el cuidado y el respeto que hay por el entorno, que se nota en los detalles. Lagos y lugares maravillosos que sí, tienen su lodge y su cafetería, pero todo integrado en la naturaleza. Por supuesto que hay un parking pero todo el mundo respeta la zona de aparcamiento, y lo más sorprendente, así llegues a un lugar en medio de la nada, hay un baño público, limpio, con papel y desinfectante.

Y viajas para allá vestida de Coronel Tapioca de arriba-abajo ignorando que la presencia de los osos es real y que muchas Canada Banff ososexcursiones tendrás que cancelarlas por su más que probable presencia, demasiada aventura!

Desde la ignorancia piensas que, tratándose de un país civilizado, los mosquitos allí no pican como en otrosCanada picaduras de mosquitos lados, y en excursiones en las que en Costa Rica te embadurnarías todo el cuerpo de antimosquitos ahí vas a cuerpo y al día siguente casi no puedes ni andar.

Y cuando llegas a un río por el que pasan los salmones en su remontada para desovar te sientas y esperas verlos saltar a cientos, y no eres capaz de ver al salmón que tienes a un metro… salvo que tengas la suerte de que alguien, media hora después, te lo señale.

Y descubres que la caravana, que no llega a 20 metros cuadrados pero con todo lo necesario: salón comedor, dormitorio, cocina y baño; se convierte en tu mejor aliada durante los días que dura el viaje. Un viaje largo y cansado se hace más llevadero al llevar el hogar a la espalda, acaba el día y te recoges en tu saloncito, te pones tu cervecita, un aperitivo y repasas lo visto ese día y planificas el siguiente. Te sientes como en casa.

Viajar es una aventura y es una aventura maravillosa.

Y sí, vimos osos y otros animalesCanada. Oso negro

Esta entrada fue publicada en América.

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