Londres con mi sobrina. Otra forma de vivir la ciudad.

Agosto de 2008. Estaba yo en Pontevedra viendo por la tele las olimpiadas de Pekín, a mi lado mi sobrina Zoe, con 9 años por aquellos entonces.

Ente las muchas cosas que dicen los comentaristas nos recuerdan que Londres será la sede de los juego dentro de 4 años.

Me gustaría ir a Londres cuando sean los juegos olímpicos – digo yo

¿Me llevas? – replica rauda y veloz Zoe sentada a mi lado

LondresY fue así, ni más ni menos, como surgió la idea de viajar juntas. Cuatro años por delante… Zoe empezó la cuenta atrás desde el minuto cero y a informarse de toooodo lo que quería ver en esa fantástica ciudad. Cada vez que nos veíamos o hablábamos dedicábamos un rato a hablar del viaje.

Mi sobrina y yo lo pasamos bien juntas y la verdad es que estábamos las dos entusiasmadas pensando en Londres 2012. Pero en la Navidad de 2009, mientras comentábamos por enésima vez el viaje le pregunté:

– ¿Tienes interés en las olimpiadas o lo que quieres es ir a Londres?

– Yo lo que quiero es ir a Londres – contestó ella, risueña como siempre

– Pues nos vamos el próximo verano y ya no esperamos más

No sé si a Zoe se le  habrá hecho ese semestre muy largo, aunque con su vitalidad y alegría seguro que disfrutó de tantas cosas que no se le hizo dura la espera. Así que, por fin, el 1 de Julio de 2010 llegaba Zoe a Madrid y al día siguiente salíamos para Londres. Aunque yo ya había estado varias veces en esa ciudad no se me ocurrió hacer un planning de cosas para ver porque mi sobrina traía todo perfectamente pensado, yo sólo tuve que ordenarlo un poco y decidir qué cosa se hacía cada día.

Londres. Cabina telefónica

Llegamos por la noche, ya para picar algo y acostarnos. A través de una amiga había conseguido un estupendo hotel de la cadena ABBA a un precio más que razonable, 100€ la noche con desayuno, y además nos dieron una habitación estupenda en la planta baja, super amplia y muy bonita. La ubicación del mismo era maravillosa, en pleno South Kensington.

Yo había estado muchas veces en Londres pero reconozco que, al viajar con mi sobrina de 11 años, tuve que cambiar mis esquemas, y gracias a sus planes descubrí otras cosas de esta ciudad que nunca había visitado. Y las que ya había visto las viví de otra manera.

El transporte público en Londres es bastante caro pero compramos unos abonos un poco más apañados de precio, para mi unos 30€ y Zoe precio infantil. Pero es fundamental disponer de abono porque el billete sencillo es muy caro y en una ciudad tan grande se amortiza sin problema ya que estas constantemente desplazándote.

El primer día quería ir a ver Oxford Street y conocer su ambiente y sus tiendas, así que nos cogimos el metro y allá nos fuimos. Entramos en todas las tiendas que fuimos encontrando, Zoe se lo probaba todo y todo lo comentaba. Por la calle todo le llamaba la atención e iba haciendo fotos a todos los elementos tipicamente londinenses, los autobuses, los taxis, las cabinas, los bobbys….

Londres. Oxford Street Londres. Oxford Street Londres. Oxford Street Londres. Metro

Nuestra visita a esta zona coincidió con la manifestación del orgullo gay, así que vimos una gran parte de la misma, disfrutando con su alegría y colorido. Nos sentamos en un starbucks a tomar algo, era uno de los caprichos de Zoe, ya sé que también lo hay en Madrid, pro eso es lo bueno de viajar con un niño, la única lógica es hacer aquello que más ilusión le hace en cada momento.

Londres. British MuseumSeguimos paseando, visitamos el British Museum, basicamente la zona de Egipto, es demasiado grande y puede ser agotador tratar de abarcar más, sobre todo para una niña. Paseamos sus salas y admiramos los fantásticos tesoros que este museo alberga. Y también hubo tiempo para divertirnos, porque lo bueno de viajar con Zoe es que es muy juguetona y de todo hace una fiesta.

Y ya por la tarde nos acercamos a Covent Garden, paseamos el centro comercial y nos sentamos en la calle a ver una de las muchas actuaciones que amenizan esta plaza. Habíamos quedado con unos amigos para cenar así que este fué el punto de encuentro, cuando llegaron nos fuimos a cenar a algún lugar de la zona. Estaba todo bastante lleno así que al final lo que nos decidió es que hubiera sitio y el precio fuera medianamente razonable.

Al finalizar nos volvimos al hotel en metro, agotadas pero contentas tras este primer día.

El segundo día nos fuimos al Madam Tussauds a ver la magnífica colección de muñecos de cera que ahí se exhiben. Nunca había ido a un museo de cera, ni siquiera me llamaba la atención, pero me gustó mucho, aunque debo reconocer que ir con una niña de once años de imaginación y entusiasmo desbordante ayuda. Ella corría de aquí para allá, emocionada con cada “famoso” y haciéndose fotos como si de los auténticos personajes se tratara.

Londres Madamm Tussauds. Superman Londres Madamm Tussauds. Psicosis Londres Madamm Tussauds. Jurasic Park Londres Madamm Tussauds. Brad Pitt Londres Madamm Tussauds. Audrey HepburnLondres. Johnny Depp

Vimos una película en 4D, que si bien no recuerdo de que trataba, puedo decir que fue una experiencia estupenda, toda una aventura, divertida y recomendable.

Cerca de ahí está el museo de Sherlock Holmes, desconocía su existencia pero mi cicerone particular ya se había estudiado todo. Londres. Museo Sherlock HolmesCuriosa la visita aunque quizá prescindible.

Nos metimos a comer en un bar de por ahí, en esta ocasión comida italiana. Necesitábamos sentarnos y descansar. Aprovechamos para debatir el plan para esa tarde. Siempre teniendo en cuenta que había que ir con calma para no morir agotadas.

Nos fuimos a Hyde Park y a visitar el Palacio de Buckingham, paseamos por los alrededores y aunque era pronto Zoe estaba agotada, así que nos cogimos el metro y nos fuimos hacia el hotel. Pero antes una breve parada en un ciber café para que Zoe pudiera conectarse con sus amigas y contarles con detalle todo su apasionante viaje a Inglaterra. Compramos una galleta perfecta y fuimos al hotel a descansar y ya solo salimos para cenar y volvimos a acostarnos.

Los viajes son agotadores y para alguien tan pequeño mucho más, así que había que tomarlo con calma. Aprovechamos para leer un poco y descansar, que aún nos quedaban día y medio para seguir disfrutando.

El Tamesis lo dejamos para el tercer día, vimos el parlamento, el Big Ben, paseamos el barrio y, como no, nos subimos al London Eye para disfrutar de las vistas panorámicas de la ciudad, otra de las actividades que no había hecho y que me encantó, te permite tener otra perspectiva de la ciudad. Una vez en tierra nos cogimos un barquito para dar un paseo por el río. Nos bajamos a la altura del Puente de Londres y seguimos nuestra ruta unos ratos andando y otras en bus o metro. Llegamos a Picadilly y comimos ahí, no sin antes acercarnos a ver que musicales había en cartel y para cual había entradas.

Londres. Buckingham Palace London Eye Londres. London Eye. Big Ben

“Grease” fue el musical elegido por Zoe. Seguimos paseando y nos metimos en mil tiendas hasta la hora del espectáculo. Londres. MusicalMaravilloso, tanto mi sobrina como yo lo disfrutamos muchísimo. Quizá no es el musical más espectacular al que haya ido pero si muy colorista y jovial.

Al salir del teatro fuimos paseando y comentando el musical hasta llegar otra vez a Covent Garden. Zoe emocionada me decía lo mucho que le había gustado, lo bien que cantaban, lo bien que bailaban, lo bien hecha que estaba! Supongo que se imaginaba a ella misma trabajando en el teatro, en cualquiera de las muchas facetas artísticas que tan bien se le dan.

Repetimos Covent Garden porque era el sitio favorito de Zoe, allí volvimos a sentarnos en la calle a ver alguna de las entretenidas actuaciones callejeras que amenizan este alegre lugar. Compramos algo para comer y estuvimos ahí un buen rato hasta que el cansancio ya se nos echó encima y decidimos irnos al hotel.

Amaneció nuestro último día londinense, queríamos aprovecharlo bien pero sin dejar de lado que necesitábamos descansar, nos levantamos no muy temprano y sin despertador, nos bajamos a desayunar al buffet y, como todas las mañanas, nos pusimos púa. Hicimos el “check out” y salimos a pasear por nuestro barrio. En la esquina de la calle estaba el Museo de Ciencias Naturales, por suerte para mi bolsillo la entrada era gratuita. Lo recorrimos entero y no dejamos de lado ninguna sala, echamos ahí toda la mañana. La verdad es que es magnífico y muy entretenido tanto para niños como para adultos.

Londres. Museo de ciencias Naturales Londres. Museo de ciencias Naturales Londres Londres

Todavía nos dio tiempo de ir a Harrod’s, que estaba en la lista de “cosas que no puedo dejar de ver” de mi sobrina, aunque me temo que no le gustó demasiado, no obstante se compró su osito de peluche para llevarse de recuerdo. Entramos en alguna otra tienda, se probó todo y se compró alguna cosa más. Y ya, con mucha pena, nos tocó regresar al hotel para emprender el camino de vuelta.

Tren al aeropuerto, dos horas de retraso del avión… a las 3 de la madrugada nos paraba el taxi delante de mi casa, 30º marcaba el termómetro. Estábamos tan agotadas que ni el calor nos impidió dormir. Agotadas pero felices.

Londres es una ciudad estupenda, no es una ciudad barata, pero viajar con tu sobrina ¡no tiene precio! Porque además es una estupenda compañera de viaje.

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